Inicio Biografía

Biografía

Soy periodista, aunque en realidad me alejo de la imagen del periodista tradicional. En general siempre que me preguntan por esta cuestión me gusta decir que he dedicado buena parte de mi vida a contar historias. Casi siempre con imágenes y palabras, como si fueran películas de la pura realidad, que es lo que es un buen documental, pero otras veces en artículos, libros, fotografías o simplemente, de la forma más sencilla, en torno al fuego y con unos amigos alrededor. Cuando hablo por las noches por la radio, un medio que he descubierto tarde, recuerdo precisamente ese tipo de charlas que tenía con buenos amigos en el campo base de una gran montaña.

Y todo empezó cuando comencé a trabajar como técnico en TVE, con 17 años en los departamentos de montaje de video, retransmisiones y sonido. Luego vinieron años convulsos pero fascinantes, fueron tiempos de cambio en los que participé, como siempre con mayor vehemencia que prudencia, en la democratización de nuestro país y en particular de la televisión pública. Gané la plaza por oposición un año más tarde, en 1969, algo que sólo he sabido valorar con el tiempo, cuando a mi alrededor había personas que se avergonzaban porque estaban trabajando simplemente por enchufe, proximidad ideológica o, a veces, simplemente, el azar. Aprendí la profesión desde abajo, trabajando en programas dramáticos, (con realizadores como González Vergel, Pilar Miró, Paco Abad, Luis Sánchez Enciso, Claudio Guerín, Alfredo Castellón, Guerrero Zamora y muchos otros) en programas de entretenimiento, con maestros como Pedro Amalio López o Chicho Ibañez Serrador; y luego, durante casi diez años, estuve haciendo programas informativos, reportajes y telediarios. Al mismo tiempo comienzo a realizar estudios superiores, primero de ingeniería de telecomunicaciones y más tarde de periodismo. Esos años, muy vertiginosos a nivel personal, modelaron mi carácter y de paso mi vida.

Cambió que significó una auténtica ruptura cuando, a partir de 1981, cambié los estudios de Prado del Rey por el Himalaya. A finales de los años setenta ya tenía más o menos claro en mi cabeza la idea de crear y dirigir un nuevo formato de documentales de aventura. Una idea que se concretó realizando y filmando escaladas y expediciones en diversas montañas, al principio en los alrededores de Madrid (que daría lugar a “Nueva Dimensión”) y a continuación en los Pirineos, Picos de Europa, los Alpes y el K2. Fue esta primera expedición al K2 de 1983 la que significó un punto de no retorno. Muy poco después, a partir de 1985, toda esa experiencia serviría para crear “Al filo de lo Imposible”. Entonces no podía suponer que años después se consolidaría como uno de los programas de mayor prestigio de la televisión, siendo elegido como uno de los diez mejores programas de la televisión en España por la Academia de TV.


Y así estuve trabajando hasta el año 2008 en el que, junto a otros 4100 compañeros, fui despedido de TVE. Al margen de las ruines razones esgrimidas para desmantelar la televisión pública, puedo decir que me siento agradecido a todos aquellos que me ayudaron, confiaron en el programa y pelearon, codo con codo, para hacer realidad una maravillosa aventura. Durante casi 30 años, lo puedo decir con orgullo y sin falsa modestia, me convertí en el mayor realizador de documentales y jefe de expediciones de aventuras de España, hasta ahora. Igual que Shackleton puedo afirmar que ningún título valió más que el que me concedieron los amigos cuando me llamaron “jefe”. En esos años fui el líder de un equipo formado por técnicos, guionistas y especialistas, (en las diversas actividades de la aventura: alpinistas, paracaidistas, piragüistas, buceadores, etc) capaz de acometer y filmar las aventuras más arriesgadas, desde, entre otras muchas, la ascensión de las catorce cumbres que superan los ocho mil metros hasta las travesías al Polo Norte y al Polo Sur, la del Hielo Patagónico sur, la de la cordillera de los Andes en globo aerostático, o la de los desiertos del Taklamakán y el Gran Mar de Arena. Participé en la exploración de lugares tan inhóspitos, y tan bellos, como el cañón del Yarlung Tsangpo, Antártida, Tierra de Fuego, Karakorum y Georgias del sur.

A cambio, y gracias al trabajo de todos, la marca “Al Filo de lo Imposible” se convirtió en un referente de la aventura moderna y del género documental en España y a nivel mundial, único en su género, habiendo transformado estas actividades en un fenómeno deportivo, cultural y social. “Al Filo…” sentó las bases ideológicas de la aventura moderna y ayudó a extenderlas en España, siendo heredera de los valores de la Ilustración y la Ciencia, y el nacimiento del paisaje y la aventura romántica, uniendo exploración, conocimiento y acción, reflexionando sobre la relación del hombre situado al límite de sus posibilidades, en lugares agrestes, duros y salvajes, comprometiéndose con la conservación del medio ambiente y la preservación de la diversidad cultural de los últimos rincones perdidos de la Tierra. En este sentido fue un símbolo de la mejor televisión pública, al compartirlos con sus espectadores y también los mejores valores deportivos como son el trabajo en equipo, la capacidad de superación y el esfuerzo por conseguir retos considerados imposibles. Para ello participaron algunos de los más destacados aventureros de España y del resto del mundo, (más de mil personas en casi doscientas expediciones, entre ellos cinco de las 20 personas que escalaron los 14 ochomiles) pero también científicos, como Manuel Toharia, Eduardo Martínez de Pisón, Ardito Desio, etc, y muchos de los más destacados aventureros clásicos, como Bonatti, Messner, Herzog, Bonington y muchos otros.

Además, como fruto de esta relación entre imágenes, exploración y curiosidad científica y viajera, también dirigí otras series, como “De Cero a 8000” y “La Tierra que Heredamos”.

Los documentales de “Al Filo de lo Imposible” fueron premiados en los festivales de cine y televisión más importantes del mundo. Entre ellos destacan dos medallas en el Festival Internacional de Nueva York, y dos medallas de oro en el festival de Hamburgo, los premios de los festivales de Banff, Calcuta y Torelló, dos premios Ondas, nueve premios ATV, la Placa al Mérito Deportivo y el premio Allegria de la Asociación de Festivales Montaña y Aventura. También fuimos pioneros, desde 1992, de la retransmisión de grandes expediciones en directo (por radio, prensa, televisión e Internet), algo que se compaginaba con la realización del trabajo documental, dando mayor contenido a la actividad deportiva.

En la actualidad sigo impulsando y dirigiendo expediciones de aventuras de alto nivel, al tiempo que, junto con la Fundación Sarabastall, coordino varios proyectos de ayuda humanitaria, cooperación y desarrollo, en lugares de alta montaña encaminados a cambiar las condiciones de vida de lugareños de Nepal, Pakistán y Ecuador. Tratamos de devolver, en síntesis, algo de lo mucho que hemos recibido de los lugareños de estos países.

En resumen, desde la primavera de 1981, fecha de mi primera expedición al Himalaya, hasta finales de 2010, he ideado, organizado y dirigido más de 200 expediciones y exploraciones, realizando al mismo tiempo más de trescientos documentales, y centenares de viajes, a los seis continentes y los lugares más desconocidos, agrestes, inaccesibles y salvajes de la Tierra. Todas esas experiencias las he narrado y dado a conocer a través de documentales, fotografías, libros, conferencias y artículos.

Por mi trabajo he recibido, entre otras distinciones por las que siempre me he considerado agradecido de corazón, tres medallas al mérito militar y el Premio Nacional del Deporte. He escrito hasta ahora quince libros, y soy conferenciante y articulista. Sólo en los dos últimos años he impartido más de 50 conferencias en España, USA, China y Sudamérica, varios cursos especializados en universidades y más de 100 artículos y columnas de opinión. Colaboro habitualmente en algunos de los medios de comunicación más prestigiosos de España, con una sección semanal en el diario Marca y otra en el programa de deportes de OndaCero “El Transistor”.

Apéndice:
EXPEDICIONES DE SEBASTIÁN ÁLVARO (hasta junio 2016)